CÓMO ESTUDIAR



Lo primero es conocer tus horarios (sería muy útil tener una agenda), para poder elegir un momento tranquilo... y para saber la fecha de los exámenes. 

Debes empezar a estudiar siempre a la misma hora y nunca con prisas o cansada/cansado (antes de ir a jugar o casi de noche). Además, es muy recomendable que lo hagas antes de los deberes, pues así entenderás lo que tienes que hacer y no estarás perdiendo tiempo en buscar las respuestas en el libro de texto, mientras refuerzas lo que ya has aprendido. 

1. Lee el tema.
Esto debes hacerlo despacio y fijándote en lo que lees, para no perderte nada. Si te notas cansada/cansado o no entiendes algo, levántate del escritorio (porque sí, es donde debes estudiar, nunca en la cama o el sofá) y vete a por un vaso de agua o a despejarte 15 minutos. Si cuanto retomes la lectura hay algo que sigue sin tenerte sentido, puedes consultarlo en Internet o preguntar a una adulta o a un adulto. Siempre que puedas intenta resolverlo por ti misma/mismo, pues después te será más fácil de responder que si alguien te dice la respuesta. Por supuesto, si lo has buscado en Internet, comprueba que la fuente sea fiable y no te distraigas mirando otras cosas.

2. Subraya lo importante.
Antes de nada, asegúrate de que el libro es tuyo y puedes escribir en él. Siempre puedes escribir a lápiz y borrarlo después, con mucho cuidado, o escribir lo que subrayarías en una libreta, sin anotar nada en el libro y nunca redactando, solo lo que iría marcado o incluso anotar en post-it. 

Ya te has leído un tema, pero ¿qué es lo más importante? 
Es interesante que conozcas a la profesora o al profesor que te va a hacer el examen. Si por ejemplo, ya has hecho más exámenes con ella o él no vas a tener problema para saberlo, pero si no es así, pregunta en clase (o en privado, si te sientes más seguro) cómo va a ser (¿va a ser oral, con apuntes, de desarrollo, práctico...?), cuántas preguntas va a tener (¿cinco largas, diez cortas...?), ¿cuánto tiempo va a haber?, ¿cuánto vale cada pregunta?... Posiblemente algunas dudas aún no las sepa responder, pero es bueno que preguntes todo lo que te preocupe, porque según las respuestas que obtengas vas a preparar el examen de una manera u otra. Una vez sepas esto, pregunta alguna duda que tengas del temario, si la tienes (ya lo has leído, así que no haces preguntas al azar. Además, demostrarás que estás interesado).

Primero, unos consejos:

Consejo 1: Utiliza dos colores diferentes para dos cosas diferentes, para no confundirte cuando vuelvas a leer.

Consejo 2: Fíjate en los cuadraditos de colores, ahí es donde suelen estar los datos más importantes.

Consejo 3: Fíjate en las palabras en negrita, esas suelen ser las palabras clave, las que no puedes olvidar.

Ahora, según el examen...:

2.a) Oral.
Subraya solo las palabras y frases (no párrafos) que te sean fáciles de decir. Si hay alguna palabra que no entiendas, sustitúyela por otra más fácil; si sabes lo que significa, pero te trabas al decirla, cámbiala igualmente. Si no puedes hacerlo porque es importante (un músculo, un número, un verbo...), prueba cambiando la frase en la que la dirás. Haz anotaciones en los márgenes del libro, para que no se te olvide.

Por ejemplo:

- Algunas palabras se han formado a partir de otras. Por ejemplo, a partir de la palabra montaña se han formado las palabras montañero y montañera.

Las palabras que se han formado de otras son palabras derivadas. Las palabras que no se han formado a partir de otras son palabras primitivas.
- Algunas palabras se han formado a partir de otras. Por ejemplo, a partir de la palabra montaña se han formado las palabras montañero montañera.

Las palabras que se han formado de otras son palabras derivadas. Las palabras que no se han formado a partir de otras son palabras primitivas.


¡Tachán! Ahora ya podrás comprobar, a simple vista, que (las palabras formadas) a partir de otras (son palabras) derivadas. (Las palabras que) no -están formadas a partir de otras- (son palabras) primitivas.
A partir de otras, derivadas; no, primitivas.

¿Por qué está selección? Cuando lees esto ya sabes que estás estudiando las palabras, por lo que no te hace falta subrayarlo. Lo siguiente es un ejemplo; es interesante, pero no forma parte de la definición, sino una aclaración para entenderlo, pero como ya lo has entendido en la lectura no te hace falta marcarlo para la próxima vez. Lo que te importa es que las palabras derivadas se forman a partir de otras. ¿Y por qué en la siguiente parte solo destacamos no? Porque el no ya contradice todo lo anterior (formadas a partir de otras), de manera que sería equivalente a decir: las palabras primitivas son las que no se forman a partir de otras.
Si te cuesta entenderlo o no sabes qué parte destacar, prueba a hacer este mismo ejercicio en el margen del libro o en tu libreta. Razonar este tipo de cosas forma parte del estudio, así que no pienses que estás perdiendo el tiempo: estás comprendiendo, el primer paso para aprender.

Ahora que ya has elegido lo más importante, reléelo pensando en cómo se lo contarías a alguien. Podría ayudarte leerlo en voz alta, explicándote las cosas más difíciles: O sea, que las palabras derivadas son palabras que deriva, es decir, que se forman (o construyen, o hacen, o crean...) a partir de otras que ya existen. Las primitivas son las que no se han formado a partir de ninguna otra, por lo que son las que sirven de base para las derivadas.

Ahora redáctalo. No lo hagas tal cual el libro ni como si fuera un trabajo para clase, sino como ya lo estabas haciendo mentalmente y cuéntaselo a alguien de tu familia, amigas/amigos, compañeras/compañeros... ¡Esto último es muy importante! Si se lo explicas a una compañera o a un compañero te hará preguntas que no se te hubieran ocurrido y que podrían hacerte ver que habías entendido algo mal y si lo has entendido todo perfectamente, ayudarás a una compañera o a un compañero a aprobar. Sin embargo, si se lo cuentas a alguien de tu familia puede que no te preste tanta atención por estar ocupadas/ocupados, o no tener los estudios suficientes para entenderlo y pasar por alto algún error... Hazlo igualmente, pero recuérdalo. También puedes darles el libro, para que lo lean mientras tú se lo dices en alto.

A partir de aquí, ya solo tendrás que asegurarte de repetir el discurso o incluso grabarlo en audio para poder escucharlo cuando quieras. Interiorízalo y sé tú misma/mismo. El día del examen no te pongas nerviosa/nervioso y mantén la calma: te lo sabes y sabes decirlo.

2.b) De respuesta corta.
Suelen ser exámenes de ciencias o sobre libros, con preguntas del estilo: ¿Quién es el autor?, ¿cómo se llamaba su hermano?, resuelve el siguiente problema, etc. No hay que desarrollar la respuesta, sino responder lo más concreto y breve posible. Eso no quiere decir que tengas que quitar palabras importantes.
De todas maneras, es raro que un examen tenga solo preguntas para dar respuestas cortas, suelen estar mezcladas con otras más largas.
¿Cómo estudiar entonces?
Deberás leerte muy bien lo que la profesora o el profesor te haya mandado y subrayar palabras e ideas clave, ejemplos, datos curiosos... Nota: puedes subrayar frases enteras, si son importantes al completo. Ten en cuenta el propio tipo de texto que vas a aprender; si es una lectura de un capítulo de un libro o cuento será importante el nombre del protagonista, de sus amigos, de su familia, a dónde va, qué ropa lleva, cuál es su juguete favorito... Si estudias matemáticas, será importante saber qué es una multiplicación, cómo se multiplica y algún ejemplo resuelto. Destaca todo eso. 
Después, podrías hacer una pantilla de preguntas que podrían caer, es decir, hacer un simulacro de examen con las cosas que consideras más importantes (las propias palabras e ideas clave). Puedes ayudarte de ejercicios de los que hacíais en clase, del libro de texto o de preguntas que se formulan en el aula a veces, y que la profesora/el profesor dice que son importantes. Una vez tengas bastantes (si en el examen van a ser 5, por ejemplo, ten al menos 10 ó 15) respóndelas mirando. Por ejemplo: Según sus lados, ¿qué es un triángulo equilátero? Es el que tiene sus tres lados iguales. 
A continuación, y para fortalecer lo trabajado, sería muy recomendable crear unas tarjetas de preguntas, como las de los concursos de televisión. 
Así sería: 
(por una cara) triángulo equilátero → (por la otra cara) tiene sus tres lados iguales (+ dibujo). Nota: puedes ponerle anillas para no perderlas, si no tienes, clips, grapas...

Pinterest.

Pinterest.

Así, por un lado, se puede ver cómo va la palabra o pregunta (term) y por el otro la respuesta (definition, examples, key terms). En el ejemplo, escribe, en una sola tarjeta, la definición, los ejemplos y palabras clave que se relacionan con lo que se pregunta, pero, en mi opinión, es mucho más efectivo hacerlo en tarjetas separadas, ya que puedes ver la respuesta a simple vista, mucho más rápido y menos cargado de texto. 
Estas tarjetitas pequeñitas son llamadas Flashcards y las puedes crear incluso en páginas web, pero suelen ser más efectivas en papel, ya que se pierde menos tiempo haciéndolas, es fácil (recortando cartulinas, papel de libreta, cartón de la caja de cereales...) y las puedes llevar a cualquier parte o leer antes de ir a dormir. Además, es muy útil pedirle a alguien que te pregunte o usarlas tú para preguntar. Es divertido, visual, cómodo y rápido.

2.c) De respuesta larga o de desarrollo. 
Estos suelen ser los más difíciles, ya que tienes que saberte súper bien todo el tema, además de ser capaz de escribirlo con tus propias palabras. Lo más útil es seguir un proceso parecido al del examen oral. Lo primero será leer entendiendo lo que se lee, cuantas veces se necesite, después subrayar (por ejemplo: No multipliques por 0; escribe el 0 y sigue multiplicando por la cifra siguiente. //// No multipliques por 0; escribe el 0 y sigue multiplicando por la cifra siguiente). En este caso, es posible subrayar frases enteras, por ser definiciones tal cual o por la poca flexibilidad que da el escribir (recuerda que en una prueba escrita es muy importante escribir de manera culta y seria, más que cuando se habla, que es más coloquial). Pero recuerda, nunca destaques un párrafo entero; seguro que no es todo tan importante o que puedes decirlo de otro modo.

Una vez has seleccionado lo más importante, haz un esquema o un mapa conceptual con lo que está subrayado. A veces los propios libros de texto tienen estos esquemas, así que si el tuyo lo tiene, complétalo o cópialo en tu cuaderno, respetando lo que ya has subrayado (si has marcado más cosas de las que salen en ese esquema, añádelas con sentido). Nota: en un esquema empieza de lo más general a lo más concreto (idea general → idea principal o secundaria (depende de lo largo del esquema) → desarrollo de la idea principal o secundaria → detalle).

Google Imágenes.

Y ahora que has hecho el esquema (o los esquemas, según el número de temas que estás estudiando) imagina que se trata del índice de un libro. La idea general es el título del libro, las ideas principales son capítulos y las ideas secundarias son las tramas que hay dentro de cada capítulo. Los detalles son las anécdotas, la ropa que llevan los personajes, qué juegos les gustan, etc. Una vez lo visualices como una historia con sentido, haz resúmenes organizados por esa estructura de capítulos, así: 

IDEA GENERAL

(Idea global de lo que trata el tema, un párrafo).

Idea Principal 1

(En un par de párrafos: ¿qué es?, ¿de qué trata?, ¿cómo sucedió?...)

Idea Secundaria 1
 (Concreta las respuestas a las preguntas anteriores. No solo las plantees o respondas en una línea, sé lo más preciso posible).

 Detalle.
(Datos importantes, aunque aislados o muy cortos: autor del libro/cuento, año en el que se inventó, de qué está formado -en una receta, por ejemplo: guisantes, zanahoria, huevo cocido-...).

Ahora ya ves que todo tiene sentido, está escrito con tus propias palabras y respetando la forma de expresarse del libro. Si tienes dudas de haber elegido bien la información, de si hay faltas de ortografía o de puntuación... Lo que sea, pídele a tu profesora o profesor que te lo revise, así sabrás que va lo más perfecto posible y podrás estudiar por un texto mucho más corto que enfrentándote al tema entero. Léetelo, en voz alta, varias veces y, si tienes oportunidad, explícaselo a algún compañero o familiar, como en el oral. Recuerda que no pasa nada porque se te olvide alguna palabra o frase, no somos máquinas de repetir, sino personas. Cámbiala por otra.

2.c) Otros. 
No son frecuentes, pero podrían hacerte un examen tipo test (te hacen la pregunta y te dan varias opciones de respuesta, de la que solo una es correcta) o de respuesta múltiple (pueden ser varias repuestas, no solo hay una verdadera), aunque sí pueden hacerte algunos así cuando empieces en la ESO. Para este tipo de exámenes deberías hacer un ejercicio similar al que harías en el de respuesta corta, simplemente, copia las frases tal cual aparezcan en el libro, porque así será como muy probablemente te aparezcan. Si ya de por sí este tipo de examen es raro, imagínate lo raro que sería que, en vez de copiar las respuestas tal cual, las modificasen para que dijeran lo mismo, pero de otra manera. Hay trucos y trampillas para este tipo de pruebas, pero no te confíes. Una de las más conocidas es que la respuesta más larga suele ser la verdadera, porque las profesoras y los profesores no tienen ganas de inventarse respuestas muy largas; o que si tiene faltas de ortografía es falsa, porque lo la ha copiado tal cual o lo ha hecho con poco cuidado; también se dice que, a veces, la pregunta de una puede darte la respuesta de otra anterior... Recuerda que esto no siempre es así y que debes leer con atención: una simple palabra podría cambiarlo todo, así que dedícale tiempo y pregunta a la profesora o al profesor si va a ir informando del tiempo que queda para terminar, para poder administrártelo. Lo mejor es que leas primero todas las preguntas y después contestes a las más fáciles. Si tienes dudas, descarta las que menos posibles te parezcan o las que menos te suenen y no cambies todo el examen al acabarlo, tal vez tu primera impresión fuera la acertada.
Otro tipo de exámenes, también poco habituales, son los que, siendo de cualquiera de las categorías anteriores, puedes responder con apuntes que tú mismo hayas hecho (resúmenes sueltos, cuaderno de clase, diccionario...). Estos empiezan a hacerse, por norma general, en el instituto, no antes. Sin embargo, como recomendación: asegúrate de qué cosas están permitidas llevar y cuáles no, lleva todo el material que necesites (organizado: con post-it, con marcapáginas, con dibujos, en fundas de plástico... y sin arrugar, sin que se haya emborronado y con la letra legible) ¡y listo!

3. El día del examen...

¡Ah! Y no te olvides de llevar algo para escribir y todo lo que te haga falta al examen, pero imprescindible, lleva seguridad, porque tú puedes con todo y más.

Consejo 4: El día anterior y antes del examen no estudies. Ya te lo sabes, relájate y descansa.

Consejo 5: Vete a dormir pronto y pon una alarma (si te sueles levantar solo, pídele a algún familiar que la ponga también, si te despiertan siempre, pon tú una por si acaso).

Consejo 6: Deja todo preparado del día anterior.


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